Mal año para las corporaciones de las cajas


Las cajas no están en Bolsa, pero algunas empiezan a sentir sus efectos. Varias entidades han tenido que revisar sus proyectos de expansión y refuerzo de capital mediante la salida al parqué de sus corporaciones empresariales al estilo del puesto en marcha por La Caixa con Criteria. Es el caso de Caja Navarra y Bancaja. La primera, que anunció en septiembre su intención de sacar a Bolsa entre un 35% y un 40% de CorporaciónCan, un grupo industrial compuesto por más de 70 empresas cotizadas y no cotizadas, por valor de 1.200 millones de euros, se lo está pensando. “El proyecto sigue fechado para este año”, explican en la entidad, “pero se hará con prudencia, cuando el mercado lo permita”.

      La noticia en otros webs

      La evolución de Criteria en Bolsa no ha sido alentadora. Su valor ha caído más que el propio Ibex desde que compareció en el parqué en octubre

      Igual que en Bancaja, que anunció en verano, en paralelo, la venta del 30% de su corporación Bancaja Inversiones a dos entidades (Guggenheim Capital y Deutsche Bank), como un paso previo a la salida a Bolsa en octubre de 2008 de su grupo de empresas, valorado en 5.200 millones de euros a 31 de diciembre.

      Objetivos en el aire

      Lo sucedido es una mala noticia para las cajas interesadas, que confiaban en lograr varios objetivos con esa puesta en valor de sus participaciones, en especial la financiación de su expansión internacional y un refuerzo del capital ante un posible incremento de la morosidad. Esto, además, como explican en Caja Navarra, de permitirles “acceder a la financiación en los mercados de capitales, dar visibilidad a la marca y someter a la caja al rigor de los mercados”.

      De momento, Caja Galicia, que hace años mostraba su interés por esta vía y llegó a lanzar su nueva marca CXG Corporación CaixaGalicia (con más de 100 sociedades y un valor de 1.796 millones de euros) a finales de 2005, prefirió tirar por la calle de en medio. En noviembre, ya en plena crisis bursátil, vendía el 5,56% de la corporación a un industrial gallego, Manuel Añón. Esto, sin olvidar que la CAM, la única caja que hasta ahora se había aventurado a anunciar la emisión de cuotas participativas (hasta un 20% de su capital), ha decidido también parar de momento el experimento.

      Todo indica que el modelo iniciado por Criteria ha desempeñado también su papel en este enfriamiento de expectativas. Los resultados de Criteria no han sido alentadores. La corporación ha caído más que el propio Ibex, ha perdido casi el 22% de su valor (más de 3.500 millones) desde el 10 de octubre, cuando saltó al parqué a 5,25 euros la acción. El jueves estaba en el entorno de los 4,1 euros el título y valía 13.700 millones.

      Estas pobres evoluciones han suscitado incluso un debate sobre la ventaja, para el inversor, de ofrecerle unos valores que son un mero compendio de otros que ya cotizan. Un argumento que en las cajas aspirantes a sacar sus corporaciones a Bolsa rechazan de plano, señalando que estos grupos incluyen empresas no cotizadas y sociedades pertenecientes al perímetro de la propia entidad (ver cuadros).

      “En nuestra corporación”, dicen en Caja Navarra, “las cotizadas son sólo el 20%. Le ofrecemos al inversor empresas no cotizadas, de alto crecimiento y no replicable en Bolsa”. Una opinión compartida por Ángel Bergés, director general de Analistas Financieros Internacionales, quien apunta que “estas corporaciones tienen sentido, y tanto más interés cuanto menos cotizadas tengan”.

      Otras fuentes señalan que la experiencia de Criteria resulta desalentadora ya que este tipo de operaciones pueden deteriorar la relación con los clientes. “Al final, estas colocaciones, vendidas en las oficinas”, apunta Ángel Campabadal, responsable de cajas de UGT, “si van mal, acaban deteriorando la relación con la clientela”.

      Es posible que este conjunto de dificultades explique que pocas se hayan decantado por seguir a La Caixa, Caja Navarra y Bancaja. Algunas, por no tener, no tienen ni corporación. Es el caso de entidades con grandes grupos industriales, como Caixa Catalunya o BBK, cuyos portavoces han dado a este medio la misma respuesta. “No tenemos corporación ni planes para constituirla ni para sacarla a Bolsa”.

      Caja Madrid, la segunda caja de España, sigue sin haber creado una corporación industrial al estilo de Criteria (si tiene una corporación financiera, que no incluya a todas sus participadas). Una de las explicaciones para ese desinterés, señalan fuentes próximas a la entidad, es el hecho de que Caja Madrid esté pletórica de liquidez. La venta de su 10% en Endesa le ha proporcionado más de 4.000 millones (2.341 millones de plusvalías), a lo que habría que añadir los resultados de la OPV de Realia. Un colchón más que suficiente porque sólo proyecta abrir 300 oficinas hasta el 2010. Ha utilizado, además, esa liquidez para hacer una provisión extraordinaria con vistas a un eventual aumento de la morosidad.

      La última palabra

      Algunos expertos creen que la última palabra no está dicha y que un eventual incremento de la morosidad podría obligarlas a reforzar su capital propio, sea con la venta de sus corporaciones o las cuotas participativas. “Creo”, dice José María Martínez, secretario general de Comfia (Comisiones Obreras), “que no van a tener más remedio que reforzar su estructura de capital. Alguna empieza a sufrir tensiones de liquidez”. Igual piensa Manuel Romera, profesor del Instituto de Empresa, quien afirma que “algunas cajas han agotado su capacidad de endeudamiento”. Juan Antonio Maroto, profesor de Economía Financiera de la Complutense, dice que “Basilea II también las empuja a vender parte de su cartera industrial ya que estas inversiones consumen más recursos propios que las crediticias”.

      En las entidades se niega la mayor. En Bancaja, muy expuesta al inmobiliario, niegan cualquier urgencia en obtener fondos. Su portavoz dice que la caja tiene capacidad para endeudarse y que “si bien el mercado ya no está tan alegre como antes”, acaban de hacer varias emisiones de cédulas hipotecarias en el exterior sin problemas. Estamos en una situación cómoda. “Nuestras necesidades de pago no excederán los 3.000 millones anuales, los ingresos estarán sobre los 12.000 millones”.

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