La banca se vuelve más cauta y selectiva a la hora de financiar a los promotores

La financiación de las entidades a promotores inmobiliarios entra en una fase de aterrizaje suave. El volumen de crédito crecía al 35% en septiembre, lo que indica un descenso de 15 puntos porcentuales desde enero.

Los datos sobre el crédito que las entidades financieras españolas conceden a las empresas relacionadas con el negocio inmobiliario se miran en este periodo con especial atención, ya que son un indicador más de cómo está la salud del sector. Al cierre de septiembre, la financiación que recibían los promotores alcanzó los 292.588 millones de euros.

La cifra marca un incremento interanual del 35%, lo que implica que el ritmo de crecimiento se ha reducido en 15 puntos porcentuales desde diciembre. Traducido en palabras, estos números indican que, al menos por el momento, los augurios de las autoridades políticas y económicas de que el sector inmobiliario español está en una fase de aterrizaje suave parecen correctos.

Además, todo indica que las entidades están siendo cada vez más selectivas a la hora de conceder préstamos a promotores, ya que éstos son el eslabón más débil de la cadena en una fase de desaceleración de la actividad y tendencia a la baja de los precios. De hecho, hay que ir atrás hasta 2002 para encontrar un ritmo de crecimiento del crédito a promotores inferior al actual: en 2002 el aumento fue del 31,5%. La desaceleración se nota aún más claramente mirando el crecimiento trimestral. De marzo a junio, el crédito aumentaba un 6,6%, pero de junio a septiembre esta cifra había mermado  hasta el 3,7%. 

Las cajas,  más expuestas
Los números del Banco de España vuelven a confirmar lo que en el sector es un secreto a voces: las cajas tienen más exposición que los bancos al sector de la promoción inmobiliaria. El crédito de las cajas a estas empresas se situó en septiembre en 157.903 millones, un 42% más que hace un año y un 53,9% del total de la financiación que recibe el sector. En el caso de los bancos, el crecimiento interanual registrado en septiembre fue del 27,1%, hasta 122.127 millones.

En el tercer trimestre, también se notó un repunte de la morosidad entre los promotores. La ratio de morosidad (relación entre activos dudosos y total del crédito) subió hasta el 0,37%, desde el 0,33% de junio. Se trata de una morosidad muy baja, pero la tendencia alcista es clara. Y no se trata sólo del efecto estadístico del menor aumento del denominador de la división, ya que los activos dudosos también están aumentando en números absolutos. En concreto, en septiembre alcanzaron los 1.091 millones de euros, un 48% más que un año antes.

La disparidad entre bancos y cajas queda reflejada también en el dato de morosidad. De hecho, en el caso de los bancos, no sólo lograron reducir la ratio de mora frente a junio (un punto básico, hasta el 0,16%), sino que también disminuyeron los activos dudosos en números absolutos, hasta los 190 millones. En las cajas, la evolución mostró una tendencia opuesta. La morosidad repuntó hasta el 0,50%, desde el 0,41% que marcaba en junio y los activos dudosos crecieron hasta los 786 millones.

Las cajas concentran el 72% de todos los activos dudosos que se registran entre los promotores, un sector donde, desde el pasado verano, ya se han producido dos suspensiones de pago sonadas, como la de Llanera y, más reciente, la de la vasca Ereaga.

La exposición de algunas cajas a los promotores ha sido objeto ya de llamadas de atención por parte de las agencias de calificación, que piden extremar la cautela porque la ralentización del sector inmobiliario aún no parece haber tocado suelo. El último ejemplo se produjo ayer, cuando la agencia Fitch Ratings bajó la calificación individual a Caixa Penedès, tercera caja de ahorros catalana, de B a B/C. La rebaja se fundamenta al “elevado grado de concentración de la entidad en el sector inmobiliario en un momento en el que el sector de la vivienda está desacelerándose”, informa Olga Grau desde Barcelona.

La construcción también se ralentiza
Si la promoción inmobiliaria no está en su mejor momento, la construcción tampoco da saltos de alegría, por lo menos a juzgar por los datos del crédito. La financiación que reciben las empresas del sector se situó en septiembre en 150.368 millones de euros, con un aumento del 18% frente al mismo periodo de 2006. 

Al cierre del pasado ejercicio, el ritmo de crecimiento superaba el 33%. La morosidad subió hasta el 0,58%, nueve puntos porcentuales más que en junio. En el sector financiero destacan, sin embargo, que la ralentización de la actividad constructora se debe principalmente a la menor demanda de construcción residencial, es decir, de vivienda, pero que otros segmentos de negocio, como las infraestructuras y la edificación pública, siguen fuertes. 

En todo caso, hay que tener en cuenta que, en general, el crecimiento del crédito se está ralentizando en su totalidad. En septiembre, el crédito a otros sectores residentes alcanzó los 1.706.116 millones de euros, con un aumento del 20%, cinco puntos porcentuales menos de crecimiento con respecto al mismo periodo de 2006. La ralentización está muy vinculada con el frenazo de las hipotecas. Esto, a su vez, se explica principalmente con la menor demanda por parte de las familias, aunque también con el endurecimiento de las condiciones de los préstamos que están llevando a cabo las entidades.

Una respuesta

  1. LAS “CAJAS DE AHORRO” CATALANAS.

    Rafael del Barco Carreras

    Transformarse en BANCOS PUROS Y DUROS no les ha sentado bien. De “instituciones benéficas” invirtiendo el ahorro popular en un 50% en “Deuda Pública o similar”, un mínimo en minicréditos personales avalados por dos “solventes”, y el grueso en hipotecas a doce años que no alcanzaban el 40% del valor, o selectos edificios de señoriales viviendas alquiladas a precios de favor a las poderosas clases medias y altas “oficiales”, a dedicarse a todo tipo de operaciones bancarias ha resultado una excelente idea para políticos y dirigentes, y muy “mala” para las instituciones.

    Si el siglo diecinueve consolidó la industria catalana, el veinte, sus revoluciones y crisis, quebró todas las creaciones bancarias de sus ricos burgueses. Pero aquello no tiene nada que ver con lo actual, únicamente en el resultado, con evidentes diferencias, los actuales “banqueros”, o mejor “cajeros”, se sienten IMPUNES E INMUNES, aunque soplan vientos que afectan sus nervios. Existen denuncias por fragantes delitos de “cajeros” de segunda fila. No hace poco una sucursal de una caja en Gerona fabricaba créditos de hasta 20 millones de pesetas. Sociedades quebradas aparecían en los ordenadores y expedientes con relucientes balances y datos registrales “debidamente valorados”. El tema se halla “aislado” en silencioso sumario. Apenas una anécdota si se observan los créditos de las cajas en las últimas macroquiebras inmobiliarias. La “caixa dels trons”..

    Una excepción, LA CAIXA. Su capacidad y potencia bajo la férrea dirección de sus selectos franquistas, Vilarrasau y Samaranch, la amurallaron ante las bárbaras huestes del progresismo y nacionalismo catalán capaces de fundir cualquier impresora de billetes, aunque algunas leyes han dinamitado varios de sus endogámicos pilares. El Poder fáctico por antonomasia en Cataluña rebasa por las cifras y su actuación a nivel nacional y mundial cualquier consideración local.

    E irrumpe un personaje clave para crisis de gran calado, Narcís Serra, pretendiendo arreglar el gran desaguisado. La calificación de MOOY´S en “perspectiva negativa”, el despido del Director General, y la última captación de dinero, 1.750 millones de € en cédulas hipotecarias en el Mercado Mayorista de Emisiones, por la Caixa de Cataluña con intereses por encima de los aplicados, indican sin género de dudas que el “negocio” está en una desaforada huida hacía adelante al “coste que sea”, hasta que Corbacho y Montilla enderecen el entuerto convenciendo a su jefe Zapatero. Solo hace pocos meses se dedicaban esos importes a conquistar sillones en corporaciones, multinacionales o semimonopolios, anunciando además millones de ganancias en compraventas que más parecían la del diamante entre amiguetes que operaciones reales. Un calco en grande de la vieja época del Pelotazo.

    Acabado un ciclo próspero en captación de dinero, se encuentran igual que el sector bancario de los 70 y 80, arrasado por el pillaje y las aventuras financieras de todo tipo. El arreglo es fácil, se fusionan, la caja resultante obtiene más dinero “oficial”, o se fusiona a la vez con la CAIXA, y se contabiliza el desastre en una cuenta, que se “provisionará o amortizará” durante décadas en que la inflación multiplicará por diez los números globales. Una jugada maestra para el gran Serra que conquistaría la tan soñada presidencia, el cargo más importante de Cataluña, President de la CAIXA. La “única”.

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