
Después de meses de permanecer agazapada a la espera de acontecimientos, Caja Madrid ha despertado su voracidad compradora y se ha erigido en protagonista indiscutible de la venta de Iberia. El pasado lunes adquirió el 6,9% del BBVA por 239 millones de euros y ayer comunicó a la CNMV la adquisición del 6,42% en poder de Logista por 220,19 millones, de manera que junto al 9,63% que poseía, eleva su participación en el accionariado de la aerolínea hasta el 23,4%. Ambas operaciones, que suponen un desembolso de 459 millones, se materializarán si el resto de socios relevantes de Iberia (British Airways y El Corte Inglés) no ejercen sus derechos de tanteo antes del próximo miércoles, tal y como estipula el pacto parasocial hecho público en julio de 2006.
Además, el precio de venta de las acciones está sujeto a un ajuste al alza si, en un plazo de hasta doce meses desde la compraventa, el adquirente realiza determinadas ventas o compras de acciones o participa en una opa, siempre a un precio superior.
La marcha de Logista estaba «cantada» desde hacía tiempo, en primer término porque es el socio que menos afinidad mantiene con el negocio aéreo y, en segundo, porque su matriz Altadis ha sido objeto de una opa por parte de la británica Imperial Tobacco.
Con todo, la venta de su participación a Caja Madrid le reportará unas plusvalías de 37 millones de euros, después de que la entidad madrileña haya valorado la acción de Iberia a 3,6 euros, el mismo precio indicativo ofrecido en su día por Texas Pacific Group (TPG) y despreciado por el consejo de administración.
Fuentes de Caja Madrid justificaron ayer la compra del 6,42% de Logista por la «plena confianza» que mantiene en el negocio aéreo, la rentabilidad superior al 6% obtenida en los últimos años y su clara vocación de convertirse en un socio de referencia ante los nuevos movimientos que se avecinan en el sector aéreo.
Frente a esta versión oficial en el sector circula otra bien distinta, según la cual el repentino interés de Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid y vicepresidente de Iberia, por tomar el control de la aerolínea viene propiciado por el decidido apoyo de la Comunidad de Madrid que Esperanza Aguirre y del propio Gobierno, que ayer volvió a reiterar que vería «con buenos ojos» la entrada masiva de capital español. De otra forma no se entiende por qué la entidad no adquirió acciones de Iberia entre los meses de agosto y septiembre, en plena crisis hipotecaria, cuando su precio de mercado osciló entre los 2,91 y los 3,34 euros.
Escenario más claro
En este escenario clarificado hoy tendrá lugar el consejo de administración mensual de Iberia en el que, con toda seguridad, se pedirá información complementaria a Gala Capital sobre su composición accionarial y los planes de futuro que ha pergeñado para la compañía con la inestimable colaboración de Ángel Mullor, ex consejero delegado de Iberia. Se trata de la misma petición cursada en su día al fondo de capital riesgo norteamericano Texas Pacific Group (TPG) y a British Airways, previa a la apertura parcial de sus libros contables para la formulación posterior de una opa.
La irrupción en escena de Caja Madrid ha alterado la distribución inicial que Gala Capital había establecido entre el selecto grupo de inversores españoles, también interesado en pujar por la aerolínea. El fondo que dirigen Jaime Bergel y Carlos Tejera ha mantenido contactos con Caja Madrid en los últimos días para clarificar esta distribución.
Mientras British Airways agota su tiempo para tomar una posición en el futuro seno de accionistas de Iberia, TPG ha cerrado definitivamente las negociaciones que venía manteniendo desde agosto con distintas entidades para obtener la financiación necesaria.
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